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22 | Noviembre | 2011 

La foto que inspiró la campaña de Benetton.





 Una gran polémica se ha desatado en torno a la serie que forman parte de la campaña de la marca de ropa italiana Benetton y en las cuales aparecen líderes mundiales besándose en la boca, como el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, con el presidente, Hugo Chávez, y con el mandatario chino Hu Jingtao, o el Papa, Bendicto XVI, con el máximo representante de los musulmanes, el imán, Ahmed al Tayed.

Esta campaña que ha desatado la protesta de la Casa Blanca y el Vaticano, está inspirada en uno de los más famosos besos de la Historia, el que tuvo lugar entre los líderes comunistas Erich Honecker, de Alemania Oriental, y Leónidas Breznev, de la Unión Soviética, durante el 30 Aniversario de la República Democrática Alemana en Junio de 1979. 

Pese a la polémica que desató en Occidente, el beso era un signo común de solidaridad socialista, muy usado desde tiempos del expresidente soviético Nikita Kruschev. Sin embargo, este beso tiene más historia Honecker se había convertido en líder del Partido Socialista Alemán en 1971, tras la caída en desgracia de Walter Ulbricht, gracias al apoyo de Breznev, y en 1976 había llegado a presidente del Consejo de Estado de la RDA, también con ayuda de éste.

En el nuevo espíritu de la “détente de los años 70, la Unión Soviética consiguió por parte de Estados Unidos, a cambio de una relajación de las tensiones armamentísticas, el reconocimiento de su área de influencia en Europa del Este. En este ambiente político había lugar para la “Doctrina Breznev”, que imponía el derecho de intervención militar soviética en los estados socialistas europeos. Así ocurrió por ejemplo en la invasión de Praga por el Pacto de Varsovia en 1968, ante la pasividad de los aliados Occidentales.

Honecker lanzó una serie de reformas económicas en RDA que llevaron al país a un llamado “socialismo de consumo”, que resultó en una mejora de la calidad de vida de la población. Aparte de esto, las relaciones con su análogo soviético fueron una verdadera historia de amor. La RDA y la Unión Soviética se necesitaban mutuamente, la primera convirtiéndose en el mayor defensor ideológico del comunismo en una época en la que este sistema se encontraba más que cuestionado. Por su parte, la Unión Soviética garantizaba la intervención del Ejército Rojo en Alemania en el caso de una revuelta popular como la de Praga, algo más que posible dado el número de opositores al régimen de Honecker. Por último, a la RDA le interesaba alejar toda posibilidad de reunificación alemana, por tanto le venía muy bien seguir la política de la “détente”.

Hoy en día, una versión pictórica del “Beso Fraternal” puede verse en la cara oriental de los restos del muro de Berlín, pintado por Dimitri Vrubel tras la caída. Mirándolo detenidamente, uno puede ver que este beso es de tragedia griega, un beso de los que ahogan, de esos en los que los amantes se comprometen demasiado el uno al otro, pese a saber que no hay ningún futuro en la relación envenenada. Y es que la obra se llama realmente “El Beso de la Muerte”, y debajo del dibujo puede leerse el lema “Dios, ayúdame a sobrevivir a este amor letal”.

Efectivamente, cuando Mijail Gorbachov llegó al poder, el romance terminó. La única ambición de éste era salvar su país de la ruina económica, tras las precarias condiciones en las que lo había dejado Breznev. Tras presentar la serie de reformas de reestructuración (perestroika) y abertura (glasnost) que iba a llevar a cabo, Gorbachov anunció el fin de la Doctrina Breznev: la Unión Soviética ya no tenía voluntad de imponer el régimen político en ningún país de Europa del Este.

En la visita oficial de Gorbachov a Alemania Oriental, en Octubre de 1989, Honecker tenía intención de pedir una ayuda fundamental a la Unión Soviética para mantener el orden en el país. Sin embargo, a su llegada, la relación se había enfriado: el beso protocolario que le dio Gorbachov distaba mucho del de diez años antes. Éste más quería decir “estás solo, amigo”. Menos de un año después, la RDA había dejado de existir.

* Un chiste de la época mostraba a Breznev mirando el avión de un mandatario extranjero que acaba de partir, y exclamando: “Como político, es horrible… pero hay que ver cómo besa!”.

 
La fotografía de 1979 fue la inspiración para el famoso mural titulado “Brotherhood Kiss”, pintado por el artista Dmitri Vrubel sobre el muro de Berlín


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