20-Abril-2012 

Bram Stoker a 100 años de su muerte

El creador de Drácula, el vampiro más popular de todos los tiempos, cumple hoy 100 años de haber fallecido.

No sólo el Titanic se encuentra de aniversario luctuoso en estos días. Hoy se cumplen 100 años de la muerte del escritor irlandés Bram Stoker (1847-1912), autor de Drácula, una importante obra de la literatura gótica cuya narración se presenta como una sucesión de fragmentos de diarios, notas de periódicos, telegramas y cartas que los personajes principales van intercambiándose. La novela se centra en un ancestral vampiro que se muda de Transilvania a Inglaterra y ejerce una fatal fascinación sobre sus víctimas, especialmente las mujeres.

Stoker retomó y reelaboró tradiciones y leyendas del folclore europeo, enriquecidas en la edad de oro de la literatura gótica. Su primera gran influencia en la materia la tuvo a muy corta edad. De niño tuvo una salud muy frágil y su madre lo entretenía contándole leyendas irlandesas, lo que estimuló la imaginación del pequeño. Por si fuera poco, vivían en las afueras de Dublín, muy cerca de un cementerio donde sepultaban a aquellos que se suicidaban, a los que enterraban con una estaca clavada en el pecho para que el alma no los abandonara.

Nosferatu, la película muda que dirigió F. W. Murnau en 1922, es un clásico del séptimo arte.

Ya de adulto comenzó a escribir, y desde aquellas primeras narraciones se perfilaban personajes oscuros y de fantasía. De hecho, llegó a publicar cuentos, poesías y novelas, pero todos se vieron empañados por la historia del vampiro. Drácula fue la obsesión y el trabajo de Stoker por siete años –al menos eso se cree–, aunque en realidad la idea la concibió 16 años antes de su publicación, en 1897.

Se dice que se inspiró en Franz Liszt para describir el físico del conde, otros aseguran que la personalidad del vampiro está basada en el actor Henry Irving, amigo de Stoker; lo cierto es que el escritor tuvo varias fuentes para construir al mítico Drácula y uno de esos “préstamos” más importantes fue el personaje histórico Vlad Tepes, conocido como “el empalador”, quien vivió en la Rumania del siglo XV. Vlad Tepes se hacía llamar Dracul (“el dragón”, en rumano) y era conocido por empalar a sus enemigos y prisioneros de guerra. Bram Stoker también se entrevistó en varias ocasiones con Arminius Vámbéry, un catedrático húngaro de la Universidad de Pest y uno de los más grandes especialistas de las mitologías húngaras y extranjeras en aquel momento.

Bela Lugosi en el papel del conde Drácula (1931).

Drácula se tradujo a otros idiomas en vida del autor y es también una de las obras que más se ha llevado al cine; recordemos al fantástico Bela Lugosi en la adaptación cinematográfica de 1931 y el Nosferatu de Murnau, una película muda de 1922, adaptación no autorizada de la obra de Bram Stoker, con nombres y otros detalles cambiados debido a que el estudio no obtuvo los derechos de la novela.

Francis Ford Coppola dirigió en 1992 una película que, si bien presenta ciertas novedades con respecto al original, está considerada como la adaptación más fiel a la novela de Stoker. Gary Oldman da vida a un Drácula más romántico que parte a Londres en busca de su amada.

Óscar Wilde llegó a decir que Drácula era la obra de terror mejor escrita de todos los tiempos. Otros opinan que Stoker fue un mal escritor, pero lo que nadie puede negar es que dio vida a uno de los personajes más fascinantes de la literatura universal. Y Bram Stoker, al igual que Drácula, ha sobrevivido al tiempo.

En la Ciudad de México, la Universidad del Claustro de Sor Juana festejará a Stoker con ponencias sobre la vida y obra literaria del escritor irlandés, a partir de las 15:00. Habrá una presentación de sus diarios ocultos.

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