03-Agosto-2012 

HIGH LINE – Arte elevado en Nueva York (en unas viejas vías del tren)

La reutilización de estructuras en desuso sigue siendo una constante en las grandes ciudades. Tal es el caso de Nueva York y las antiguas vías de tren elevadas que fueron intervenidas para materializar un parque público.

Nadie como los neoyorquinos cuando se trata de embellecer su ciudad. Hace unos años, el gobierno de la ciudad de Nueva York decidió demoler unas vías del tren que estaban en desuso desde hacía mucho tiempo. Los vecinos de Chelsea, el barrio donde se ubican estas vías sobre el nivel de la calle, se pusieron en campaña para restaurar esta reliquia de antaño y darle nueva vida. El proyecto tardó casi diez años en hacerse realidad, pero hoy es un precioso parque público elevado que se extiende entre la calle Gansevoort, en el barrio de moda denominado Meatpacking District, y la calle 30 entre las avenidas 10 y 11, en la zona oeste de Manhattan. La primera sección de este espacio público se terminó de construir en junio de 2009, y la segunda, en junio de 2011. Pero el proyecto sigue desarrollándose y próximamente se construirá la última sección que va desde la calle 30 hasta la 34, donde terminaban las vías en un patio de maniobras. Este maravilloso emprendimiento se conoce con el nombre de High Line.

Alrededor de este proyecto surgieron muchos otros, sobre todo arquitectónicos. Se pueden ver desde el High Line numerosos edificios recién construidos, cuyas líneas  modernas u orgánicas nos sorprenden a cada paso. Pero más sorprendente aún es la cantidad de excavaciones que pueden verse desde arriba, una perspectiva muy inusual. Predios en donde se construyen nuevos edificios de todo tipo: comerciales, viviendas y oficinas. Uno de los más significativos que se construyen aquí es el  Whitney Museum of American Art, que dejará su ubicación en Madison y la 75 para mudarse en el 2015 a este espacio. Desde donde alcanzamos a ver, también hay bocetos arquitectónicos del proyecto.

Arte al aire libre
Una de las ideas que nacen directamente del proyecto inicial es High Line Art. Como su nombre lo indica, se trata de una institución que comisiona obras de arte específicas para este lugar tan singular a diferentes artistas internacionales. Los proyectos artísticos que se han desarrollado aquí, desde que abrió el parque en el 2009, van desde exposiciones hasta performance, pasando por video-instalaciones e instalaciones de sonido. El propósito de los curadores de esta iniciativa es que los artistas se involucren de una manera creativa con la arquitectura y el diseño únicos de este sitio tan especial, para así fomentar un diálogo productivo con los alrededores y el paisaje urbano. Son obras temporales que le dan dinamismo al proyecto y ofrecen a los visitantes obras de arte nuevas constantemente. Siempre hay cinco o seis proyectos al mismo tiempo.

Los proyectos artísticos que hoy se pueden apreciar en el High Line son muy diversos. Una de las ideas más interesantes es la de intervenir un espectacular ubicado en la calle 18 con la 10ma. Avenida. En este momento se encuentra aquí la obra del artista escocés, David Shrigley, How Are You Feeling? La obra de Shrigley combina el dibujo de líneas muy simples, casi infantiles en su ejecución, con un contenido oscuro y crítico a nuestra vida diaria. Nos ofrece comentarios caprichosos sobre la vida y la muerte. Nos enfrenta directamente con nuestros miedos, inseguridades y paranoias. Cabe mencionar que este espacio fue inaugurado en el 2009 con la obra The First $100,000 I Ever Made, del famoso artista conceptual John Baldessari.

Dentro del High Line Channel, el programa de video de High Line Art que se puede ver en la pared exterior del High Line a la altura de la calle 22, esta temporada se presenta a Sturtevant, una artista que se dedica a explorar la relación entre el original y la copia en el arte, y lleva 50 años haciéndolo. Fue galardonada el año pasado con el León de Oro, otorgado por la Bienal de Venecia al trabajo de toda su vida. En este caso, la obra que se muestra es Warhol Empire State, en la que la artista vuelve a hacer una película en blanco y negro que Andy Warhol realizó en 1964. Aquella obra, titulada Empire, consiste en una sola toma del Empire State Building de más de seis horas de duración. La obra de Warhol es una oda a uno de los edificios más icónicos de la ciudad de Nueva York, así como también una reflexión acerca del paso del tiempo. El trabajo de Sturtevant, en cambio, es un examen sobre las estructuras que determinan conceptos del arte, tales como la autenticidad y la autoría. El trabajo de esta artista casi siempre consiste en la apropiación de obras realizadas por figuras legendarias del arte, como Marcel Duchamp, Joseph Beuys o Frank Stella, por nombrar algunos.

Instalaciones artísticas
Entre las calles 20 y 21 del High Line, podemos ver la obra Still Life With Landscape (Model for a Habitat), de la artista Sarah Sze, conocida mundialmente por sus complejas instalaciones que modelan el espacio con miles de elementos esculturales interconectados. Para el High Line creó una elaborada estructura que consta de numerosos elementos, en la que la arquitectura en perspectiva permite penetrar la escultura tanto física como visualmente. Pero la pieza es un verdadero hábitat para pájaros, mariposas e insectos ya que tiene lugares para que éstos se posen y coman, así como también espacios para que se bañen o tomen agua. La escultura está íntimamente relacionada con el espacio en que se ubica, tanto por su estructura como por la inclusión de flora y fauna en su concepto. La obra es a la vez un observatorio, un experimento y una metrópolis que evoca la construcción urbana.

En miras a la próxima extensión del High Line, la artista Charles Mary Kubricht creó Alive-nesses: Proposal for Adaptation, transformando algunos de los contenedores del parque ubicados entre las calles 30 y 34, en una instalación que puede verse desde el final de la segunda sección del parque, en la calle 30. Usando sus características composiciones geométricas en blanco y negro, la artista modifica la manera en que percibimos un elemento conocido, como puede ser un contenedor, y anima al observador a moverse y cambiar de rumbo y campo visual para así cuestionar la manera en la que percibimos elementos tan simples como la figura y forma de un objeto.

Hay dos proyectos que se desarrollan a lo largo de todo el parque. El primero es Digital Empathy, una instalación sonora de la artista Julianne Swartz, que nos sorprende en elevadores, bebederos y bancos que nos hablan. Los encontramos en 11 diferentes sitios a lo largo del High Line, lugares que no solamente son inesperados sino también íntimos, ya que acceden a ellos pocas personas al mismo tiempo y esta situación produce una relación directa con la persona que lo experimenta. Se trata de voces generadas por computadora que dan a los visitantes mensajes de apoyo, interés o empatía en algunos sitios y en otros recitan poemas o cantan canciones. Digital Empathy juega con la idea de hasta qué punto nuestra cultura contemporánea recurre a la tecnología, a través de redes sociales, mensajes instantáneos o blogs, para cubrir necesidades humanas básicas como la amistad o la conexión con otras personas.

El otro proyecto que se extiende a lo largo del parque y hay que ir descubriendo es Lilliput, la primera muestra colectiva del High Line que incluye nueve esculturas realizadas por seis artistas, basada en la famosa novela de Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver. Las obras están realizadas en pequeño formato, lo que nos ofrece una nueva perspectiva en torno al arte público al que estamos acostumbrados a pensar como monumental. El cambio de escala permite a los artistas jugar con la vegetación circundante para crear paisajes fantásticos y criaturas que parecen como sacadas de cuentos de hadas.

Después de una semana lluviosa y fría, el domingo finalmente salió el sol y la gente desbordaba el High Line. La gente paseaba, miraba las obras de arte y por supuesto tomaba muchas fotos. Esto es una prueba fehaciente de que fue una buena idea recuperar este espacio para la gente de la ciudad. Los trabajos siguen y habrá que revisitar este espacio para ver cómo va cambiando y hacia dónde se siguen desarrollando todas estas nuevas propuestas. Chelsea es el barrio de las galerías de arte contemporáneo por excelencia, pero va a ser interesante tener de este lado de la ciudad un museo de la talla del Whitney y proyectos públicos para ser disfrutados por todos.

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